el karma

Palabra sánscrita que se traduce por “acción”. Por extensión, suele significar que toda acción es causa de una consecuencia (vipaka) posterior. No es nada esotérico, es tan sencillo como entender que si le pones sal al café, tu café estará salado (y probablemente no te guste).

Hasta aquí bien. Lo que a veces nos cuesta comprender es que esta ley, la de que toda acción tiene sus consecuencias (o, en términos de física, toda acción tiene una reacción), en algunas tradiciones la amplían más allá de esta vida, con lo que de alguna manera se destila una cierta justicia universal allende las fronteras de lo humano. Esta es la teoría. Luego que cada cual saque sus conclusiones o eche sus cuentas, incluso que niegue realidades o afirme nuevas posibilidades. Puede ser como también puede no ser. Lo importante, quizá, sea tratar de accionar un karma positivo, que no tiene nada que ver con la moral, sino con la posibilidad de ir transformando el mundo que nos rodea a través de nuestra actitud y nuestras acciones. Al final parece que sí tenemos cierto margen de cambiar nuestra realidad. Prueba a ver cómo es tu día y el de quienes te rodean si procuras ser más amable y honesto, por ejemplo, y como lo es si estás malhumorado y actúas de forma egoísta. Investiga. Uno puede llegar a sorprenderse de que funcionen así las cosas. Al menos en ocasiones. Sea como fuere, sirvan estas lineas como pretexto para compartir una canción, que encierra hermosas perlas de sabiduría. “Cada uno da, lo que recibe, luego recibe lo que da”.

Todo se Transforma.