Sobre la atención

A tenor de lo que puede extraerse de estas líneas, el mindfulness, que tan popular se ha convertido en nuestros días, ya se practicaba en la antigüedad de nuestra tradición filosófica.

“Cuando relajes un momento la atención, no te pienses que la recuperarás cuando quieras, sino ten a mano que, por el error de hoy, por fuerza tus asuntos irán peor en lo demás. Pues, en primer lugar, nace la peor de todas las costumbres, la de no poner atención; luego, la de diferir la atención. Sabe que constantemente estás retrasando para otro y otro momento la serenidad, la compostura, el estar y vivir conforme a naturaleza. Si el retraso es beneficioso, el apartamiento total será más beneficioso. Si no es un beneficio, ¿por qué no mantienes constante la atención? “Hoy quiero jugar” ¿qué te impide que pongas atención? “Cantar”. ¿Qué te impide que pongas atención? ¿Verdad que no se exceptúa ninguna parte de tu vida a la que no alcance la atención? ¿Lo harás peor si atiendes y mejor si no lo haces? ¿Y qué cosa en esta vida hacen mejor los que no atienden? El carpintero, si no atiende ¿construye mejor? El piloto, si no atiende ¿lleva el barco de modo más seguro? De las tareas más pequeñas ¿resulta mejor alguna otra por la falta de atención?.”

Epicteto, Disertaciones por Arriano, Libro IV, XII.

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3 respuestas a Sobre la atención

  1. Felicidad Asensio Gallardo dijo:

    Muchas gracias por compartir.

  2. Interesante el aspecto pragmático de Epicteto sobre la atención.
    El mindfulness generalmente propone la atención por la atención, con cierta razón entiende que la atención en sí misma ya es valiosa.
    Pero sin duda indagar sobre qué te impide la atención o entender cómo la atención tiene efectos sobre lo que haces, permite no sólo profundizar en la atención sino en tí mismo como ser en el mundo…. otra cosa será si lo que uno quiere es no ser-estar en el mundo.

    • pauandchi dijo:

      Totalmente de acuerdo Mercedes.
      También es interesante recordar que el mindfulness, tal y como se lo conoce hoy día, es una práctica procedente del budismo, cuyo objetivo no era reducir el estrés (así, de forma rápida, como si de una pastilla se tratara, para seguir igual), sino que era una de las vías del Sendero Óctuple hacia la sabiduría y la liberación del sufrimiento.
      Por otro lado, creo que en los tiempos que corren, al mindfulness hay que añadirle buenas dosis de compasión y energía amorosa, porque de lo contrario podemos utilizar la atención plena para seguir destruyendo el planeta (es el riesgo de introducir estas técnicas en según qué ámbitos empresariales).
      Saludos y gracias por tu comentario!!

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