El tao del sentido

Caminar con los sentidos abiertos, atentos, presentes. Caminar con una dirección, sabiendo a dónde se va.

Tratar de que ese lugar valga la pena a las puertas de la muerte.

Sentir lo que se hace, hacer lo que se siente.

Derrochar menos energía en lo innecesario. Ser veraz, honesto.

Cumplir las promesas, no decir lo que no se va a hacer, perderse cuando haga falta, pero saber volver.

Caminar por senderos rectos y curvos, estrechos o amplios, en días de lluvia y de sol.

Alegre, sin juicios, con la confianza natural del niño y la madurez del error.

No culparse, responsabilizarse, saberse imperfecto, no vender una imagen, no fingir más.

Ser íntegro, auténtico. Ser uno mismo.

Dar la mejor versión, convertirse en un canal, poner los dones al servicio, olvidarse del drama personal.

Dejar a un lado el apego al miedo y la frustración.

Revisar las creencias, atreverse a saber.

Amistarse con el cuerpo, recuperar la energía, expresar las emociones, compartir los aprendizajes, transmitir lo que se pueda.

Ser paciente, alimentar lo que nutre, fomentar el crecimiento, saber perdonar.

Sonreír hacia dentro, respetar las pausas, esperar el momento, sin dejar de avanzar.

Respirar más rítmico, estar atentos a los sueños, bendecir los encuentros, vivir con corazón.

Caminar con sentido, sintiendo cada paso, disfrutando del proceso, sin prisa por llegar.

Disfrutar las amistades, cuidarse mucho uno, cambiar el mundo conociéndose a Sí mismo.

Amar las dificultades, como actualizadores de nuestro potencial.

Captar un sentido en todo lo que ocurre.

Aprender a discernir, a percibir más fino, aprender a soltar, a vivir en el Vacío.

Reconocer la unicidad de cada cosa, la experiencia única, que no volverá.

El Sentido del sentido, el propósito de la dirección, la caligrafía del objetivo, la palabra con intención.

El sentido del Sentido, el camino de la manifestación, de lo espiritual en lo concreto.

El sentido de la vista y el oído, del olfato, el tacto y el gusto.

El sentido de la vida, el sentido del humor, el sentido del sufrimiento, y también del amor.

El tao es sentido.

El Tao es el Sentido, la Vida, el Camino.

No hay otro, aunque no pueda decirse, aunque no pueda tocarse.

Vacío que vibra en sonido y silencio.

Es silencio lo que escucho,

en una quietud como de ascenso.

Danza en silencio, una samba sagrada, que alterna luces y sombras, a través de los elementos.

El Tao del Sentido, el sentido de lo que no se ve, la dirección de lo intangible.

El sentido del Tao, la paradójica intencionalidad de lo que no existe, la aparente neutralidad del vacío, la sutil mística del misterio.

Dar un paso, después otro…y poco más.

Percibir el entorno global atendiendo a sus detalles.

Curiosear con simpleza, dar de comer a los perros, hacer política con los vecinos.

Caminar con sentido, atento a las señales, viendo la inteligencia asomarse, sin mucho fantasear.

Caminar con amor, con filosofía, solos

y también en compañía.

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